Pedro Izuzquiza Gasset

En este número nos acercamos al profesor de Música Pedro Izuzquiza. Lleva ocho años en el colegio y confiesa que le gusta trabajar con los más pequeñitos porque, cita a Edgar Willems: “Un niño es un ser superior por su potencialidad”. Da clases desde segundo ciclo de Primaria hasta a los alumnos/as de tres años.

¿Cuál es tu formación musical?

Llevé a cabo estudios de piano, que me proporcionan una base musical sólida (solfeo, armonía, historia...). Cuando empecé a trabajar comencé con el canto, pues me di cuenta de lo importante que era dar un buen ejemplo vocal a los niños (que aprenden por imitación) y de lo necesario que es utilizar la voz correctamente. Poco a poco, me fui orientando hacia la música antigua (Renacimiento y Barroco).

¿Cómo te preparas una clase normal?

Pues todo depende de los grupos que tenga ese curso y de cómo vayan evolucionando, tengo que ser muy flexible. Yo tengo unas programaciones que he ido elaborando y modificando durante años  para cada curso (tengo 7 niveles a la vez), y cada año introduzco nuevos elementos y quito otros; es muy importante para mí tener esa referencia.

¿Cómo reciben los alumnos la clase de música? ¿Les gusta? ¿Cómo los enganchas?

La música, como cualquier actividad artística, gusta a la mayoría de los niños/as. A través del movimiento corporal y del canto (con la ayuda de las nuevas tecnologías) los alumnos/as descubren otras músicas y compositores, nuevas canciones,  tocan ritmos, desarrollan su oído... Y con el paso del tiempo van tomando conciencia de todos los aspectos teóricos que llevan vivenciando desde los 3 años.

¿Y el proyecto del coro?

Va viento en popa. Hemos tenido muchísimas solicitudes y hay lista de espera. Son cerca de 50 niños/as de primaria que ensayamos los jueves a mediodía; tras el calentamiento y la técnica vocal (que se hace de la forma más lúdica posible) pasamos a cantar un sencillo repertorio a una voz. Posteriormente, los más mayores ensayan solos cosas más complicadas como cánones y ejercicios a dos voces.

¿Cómo se le puede transmitir a un niño la pasión por la música?

Teniéndola uno mismo. Creyendo a pies juntillas que la música es esencial en el desarrollo global del ser humano. Un profesor transmite lo que es, y no sólo lo que dice.

¿Cómo te la transmitieron a ti?

En el colegio, puesto que en mi casa no había ninguna tradición musical. Mi profesora, Joana, me despertó la pasión por la música. Años más tarde, me enseñó piano y me animó muchísimo a dedicarme a la música. Por eso es tan esencial la música en los colegios, porque cambia vidas, y eso que en mi generación lo importante era sacar buena nota en Lengua y Matemáticas.

¿Te gusta trabajar con los más pequeñitos o prefieres hacerlo con los cursos de más arriba?

Con los más pequeños. Como decía Edgar Willems, un niño es un ser superior, por su potencialidad. La base de una sociedad no está en las universidades, sino en las escuelas infantiles; una buena y completa educación infantil es decisiva en el desarrollo posterior de cualquier persona.

¿Cuál ha sido el reto que has conseguido en este cole del que te sientes más orgulloso?

Que haya muchos niños/as que amen la música y la integren en sus vidas.

¿Qué tiene de especial o diferente este cole frente a otros que conozcas? La libertad que tengo para enseñar aquello que considero conveniente, ya que los contenidos de la "nueva ley" no están hechos por verdaderos maestros de música de colegios.

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