Psicomotricidad vivenciada en Infantil
La Escuela Infantil se ha sumado durante este curso 2025-2026 a una metodología de psicomotricidad basada en un enfoque corporal directo y libre de psicomotricidad vivenciada, una apuesta pedagógica que sitúa a las niñas y los niños en el centro de su propio desarrollo corporal, emocional y relacional.
Este año, el equipo de tutores y tutoras de la Escuela Infantil son las personas encargadas de acompañar y facilitar las sesiones de psicomotricidad en el aula específica destinada a ello, lo que permite una mayor coherencia entre el trabajo diario en el aula y las experiencias psicomotrices.
Uno de los grandes avances ha sido la organización de dos sesiones de psicomotricidad por aula, dividiéndola a su vez en dos grupos más reducidos.
Esta medida favorece que las sesiones sean más efectivas, tranquilas, inclusivas y relajadas, permitiendo una atención más individualizada y una vivencia más profunda de la actividad.
Las niñas y los niños ya conocen a qué grupo pertenecen y viven con ilusión cada sesión. Cuando se anuncia: “Vamos, hoy nos toca psicomotricidad”, el grupo correspondiente se prepara cogiendo sus calcetines especiales antideslizantes, indispensables para desarrollar la sesión de forma segura y adecuada.
Al llegar al aula de psicomotricidad, el grupo se encuentra con un muro construido con módulos de espuma de diferentes formas, colores y tamaños. Como ritual inicial, todas y todos derriban el muro y comienzan a interactuar libremente con los materiales, explorando, construyendo, saltando y transformando el espacio.
El aula cuenta con una gran variedad de recursos: módulos y piezas de espuma, una colchoneta de gran formato en la que pueden saltar, pelotas grandes, pelotas de pilates y yoga, pelotas con agarraderas, bolas pequeñas, telas, escalones, túneles, triángulo Pliker con rampa y balancines. Todo ello permite trabajar el equilibrio, la coordinación, el control postural, la confianza y la relación con las demás desde el juego libre y espontáneo.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 50 minutos y finalizan con un momento de cierre dedicado a la recogida de sensaciones. Es entonces cuando el alumnado verbaliza cómo se ha sentido, con quién ha interactuado y a qué ha jugado durante la sesión. En ocasiones también pueden realizar un dibujo para expresar de manera gráfica lo que ha ocurrido.
Antes de regresar al aula, las niñas y los niños colaboran activamente en la reconstrucción del muro, dejándolo preparado para el siguiente grupo, fomentando así la responsabilidad, la cooperación y el cuidado del espacio común.
Estas sesiones están siendo especialmente enriquecedoras. El alumnado muestra un gran entusiasmo por acudir al aula de psicomotricidad y se ha observado un cambio muy positivo en las relaciones entre iguales. Los grupos se han configurado de manera intencionada para favorecer la interacción entre niñas y niños, y el tamaño reducido de los grupos contribuye a que las sesiones se desarrollen en un clima más sereno y respetuoso.
En definitiva, la implementación de esta metodología en la Escuela Infantil está siendo todo un éxito, y confiamos en que, al finalizar el curso, las opiniones del alumnado, profesorado y familias sigan siendo positivas.