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Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta

Ya lo dice el refrán. Claro que el objetivo pedagógico de esta iniciativa va mucho más allá del hecho de conocer nuevos compañeros y hacer amigos.  Desde que surgiera la idea de nuestro propio huerto, los alumnos del Montserrat trabajan para integrar la naturaleza en el día a día del cole.

Estos últimos días los alumnos y alumnas del proyecto del huerto, pese a las lluvias, han cavado más que los enanitos de Blancanieves. Con la ayuda de sus compañeros de bachillerato y otros, que de forma ocasional echan una mano, han cavado y quitado malas hierbas y están plantando algunas coles y habas. Y lo hacen con cierta prisa porque ya se sabe que –y recurriendo de nuevo al refranero español- “en diciembre, la tierra duerme”.

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En esta nueva fase nuestros jóvenes agricultores utilizan las herramientas que se compraron con el dinero recaudado en la venta de hortalizas de temporada durante el pasado Festiotoño.

Los beneficios de tener un huerto son innumerables: desde conocer los productos autóctonos que los propios alumnos plantan, cultivan y cosechan,  hasta fomentar una alimentación saludable, pasando por impulsar valores como el trabajo en equipo, la paciencia o el compromiso.

Este tren ha cogido velocidad porque en enero repetimos formación específica a la que están invitados también los/las profes. ¡Todos a una!

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