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Docencia Compartida: Un reto en el aula

¿Qué aporta el docente en la nueva era digital? Si el formato clásico de clase magistral comienza a resultar obsoleto, ¿qué hará que nuestra misión educativa sea especialmente relevante? Así planteamos la conferencia y el taller en la Universidad Complutense con los futuros docentes que estudian hoy el Máster de Profesores de Secundaria. 

En un recorrido por las aulas del Montserrat, observamos una respuesta clara: la utilización de metodologías activas. Este tipo de metodologías ponen el foco en el aprendizaje individualizado de cada estudiante, en un contexto de búsqueda de soluciones ante los retos del entorno. Para suscitar esta necesidad de conocimientos, los docentes necesitamos abrir la curiosidad y generar espacios en los que nuestros estudiantes busquen información de manera activa, compartiendo sus conocimientos y desarrollando un gusto por la investigación.

Tanto los Ambientes en Infantil, como el aprendizaje Sin Muros en Primaria o el Proyecto de Investigación en Bachillerato son ejemplos de este enfoque educativo. Esta vez queríamos llevar a la universidad una de las metodologías de nuestro centro, que es menos conocida que otras como los proyectos, los rincones o la clase invertida. Se trata de la Docencia Compartida. El objetivo era transmitir a los futuros profesores la ventaja que supone abrir el aula e incorporar a otros profesionales para facilitar el aprendizaje.

En algunos cursos de la ESO, los centros pueden optar por desdoblar grupos y separar niveles de aprendizaje o, por el contrario, apostar un aula inclusiva, en la que cabe toda nuestra diversidad (porque todos somos diversos). Mediante un juego de rol, los futuros docentes de la Complutense experimentaron en primera persona las dificultades y las oportunidades que ofrece esta manera distinta de enseñar.

Trabajar con otro docente cambia un trabajo en solitario por un trabajo cooperativo, con el que aprendes cada día. Esto exige consensuar, optar por términos medios, complementarse mutuamente y planificar las sesiones con rigurosidad.

En estas clases, los estudiantes actúan y trabajan de forma activa en clase: no funciona la figura del docente como centro del aprendizaje y el aula se llena de sentido, trabajando por competencias.

Por último, y lo más importante, trabajamos con diferentes ritmos, materiales y actividades. Así atendemos a la diversidad, tanto a los que necesitan reforzar las bases como a los que necesitan explorar nuevos conocimientos.

No todo es perfecto y no vamos a obviar que esta metodología supone esfuerzos de coordinación y organización, pero después de varios años utilizándola estamos convencidos de algo: la Docencia Compartida no es la mitad de trabajo para el profesorado pero sí es el doble de atención para los estudiantes.

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